domingo, 18 de enero de 2026

Metal Gods parte 5: Interludio 1- La psicología metalera.

 


Hasta ahora hemos recorrido un poco los inicios del heavy metal y hemos tocado algunas de las bandas más icónicas y lo que estas bandas han aportado al genero pero no hemos visto a los verdaderos héroes del heavy metal: Los fans, los seguidores, el público al que finalmente se dedican todas las bandas y por supuesto que son los que generan los ingresos y son los que deciden si una banda será "mainstream" o será relegada al olvido. En este apartado analizaremos cómo somos los metaleros desde adentro, cual es nuestro perfil psicológico y lo que nos hace tan únicos entre toda la fanaticada. 

Cuando escuchamos la palabra "metalero" lo primero que se nos viene a la mente es un tipo greñudo, mugroso, vestido de negro con chaleco lleno de parches, brazaletes llenos de picos o de calaveras,  escuchando música del mismísimo infierno, enojado con la vida y un tipo violento que va rompiendo madres por todos lados (lo mismo aplica para las chicas metaleras). Obvio que esto es muy prejuicioso y aunque algunos metaleros si nos bañamos (jajaja, es broma! todos nos bañamos al menos una vez al mes 😂) es importante recordar porque nació el heavy metal en primer lugar. 

Cómo ya lo vimos el heavy tuvo sus inicios "oficiales" con Black Sabbath a finales de la década de los años sesenta y el trasfondo social era porque los jóvenes de esa época estaban buscando una respuesta a la represión, a la desigualdad y al desencanto que se vivía. Unos pocos años antes, la cultura hippie era todo amor y desentenderse de la realidad pero la verdad es que solo fue una moda pasajera y esos jóvenes hippies tuvieron que crecer y enfrentarse a un mundo real donde tenían que trabajar para vivir y de igual manera la cultura en general de finales de los años cincuenta y principios de los sesenta era de optimismo ya que se vivía un auge económico en lo general, fue la época de los avances tecnológicos y del inicio de la era espacial, los derechos sociales y civiles estaban en primera plana y el nacimiento de la contracultura que rompía con los estándares conservadores de los cincuenta y ahora eran en su mayoría dirigidos por jóvenes que abrieron la puerta para cosas como la liberación sexual, el espiritismo, la ya mencionada cultura hippie y sobre todo de expresiones artísticas cómo, por ejemplo, la música. Pero la realidad era que políticamente el mundo era un mierda (y lo sigue siendo en 2026), estaba en todo su auge la guerra fría, luego la crisis de los misiles en cuba,  el asesinato de John F. Kennedy y las guerras de Vietnam y Corea, los asesinatos de varios lideres de los derechos civiles, un capitalismo cada vez más voraz, etc. Esto produjo el cambio en los jóvenes que veían que las cosas definitivamente no estaban tan "de color de rosa" cómo se los querían hacer creer.

Con todo esto podemos decir que música como el rock y en particular lo que daría lugar al heavy metal, es música basada en la disconformidad y la rebeldía. Citando a un psicólogo "El metal sostiene una crítica reaccionaria de los preceptos generales de una cultura hegemónica y se intenta alejar de la sociedad para construir su propio mundo con base en la capacidad de construcción cultural de parte de sus integrantes". Así que el género del heavy metal se convirtió en un lenguaje retórico que no solo implica un gusto musical, sino formas específicas de pensar y comportarse. En la parte dos de esta maxi serie ya veíamos que Ozzy Osborne se preguntaba el porque la gente pagaba para ver películas de terror y se les ocurrió la idea de hacer "música de terror" la cual si se hubiera hecho diez años antes, el metal probablemente nunca habría surgido, pero es precisamente ese momento en el cual algunos grupos de jóvenes estaban susceptibles a ese impulso apesadumbrado, morboso, iracundo y tenebroso que que proponía Black Sabbath debido a todo el contexto que vimos anteriormente. Pero una de las cosas que caracterizan a los metaleros es precisamente esa atracción por temas de terror, de muerte o lo demoniaco y esto tiene una explicación psicológica profunda: 1) La aceptación de la muerte viene desde que Freud decía que "la meta de toda vida es la muerte" así que el impulso de la disconformidad encuentra una salida en propuestas obscuras y melancólicas (death metal, doom metal, deathcore), 2) identificación con el "villano" ya que las letras del heavy metal permiten al oyente dejar a un lado los valores sociales rígidos e identificarse con personajes "antihéroes" como una forma de liberación (trash metal), y 3) Fascinación por lo "otro" en donde la figura de satanás o de lo sobrenatural representan cualidades que van más allá de lo humano cotidiano, lo cual permite explorar impulsos que la cultura hegemónica suele reprimir (black metal y black metal ortodoxo). 

Entonces con todo este contexto y asumiendo que la música "no es un accesorio de una identidad previa, sino más bien a la inversa, la música funda una identidad colectiva que se refleja en una imagen, un consumo de tiempo y de dinero en la escucha de tal música, una expresión propia (el habla, el baile), una actitud ante las cosas, una forma de socializarse, una definición de sí, una construcción permanente de espacios de socialización, un grupo de afines, ciertos códigos comunes y un sentido de pertenencia. Todo ello es posible porque la música es una experiencia subjetiva que genera sentidos y, por lo tanto, identidades", podemos concluir que la simpatía por un género musical se conjunta en un individuo debido a sus características genotípicas y aprendidas que condicionan su personalidad, conforme a una amplia diversidad de posibilidades circunstanciales, pero que asumen en ese mismo proceso de desarrollo una tendencia de su intima influencia contextual y cultural con su escenario de experiencia. Es por esa razón que muchos padres que fueron metaleros influyen en sus hijos y ello ha resultado ser un factor hereditario muy importante para las nuevas generaciones metaleras (según un estudio de Dezzer brand solutions, el 72% de los padres metaleros intentan que sus hijos disfruten de sus canciones). Ahí tenemos el ejemplo de las chicas de "The Warning" que gracias a las influencias de sus padres y al videojuego "Rock band" desde muy niñas tocan rock y metal y hoy por hoy es un grupo muy reconocido y con mucho talento.

Es hora de tocar el perfil de un metalero "real" según la psicología. En el estereotipo que tenemos es que el metalero es agresivo pero las investigaciones científicas y estudios en las tribus metaleras revelan todo lo contrario ya que según un estudio de la universidad de Heriot-Watt se encontró que los fans del heavy metal tienen personalidades muy parecidas a los de la música clásica: son creativos, introvertidos, amables y pacíficos. Esto no es ninguna sorpresa ya que de igual manera como vimos en la parte dos, una de las bases del heavy metal es la música clásica y vamos a profundizar un poco más en futuras entradas. La ideología del metalero es en lo general progresista, el psicólogo Viren Swami descubrió que quienes disfrutan de ritmos complejos y voces extremas suelen tener una alta "apertura a la experiencia", aunque también suelen mostrar rechazo a la autoridad y baja autoestima. Otro cliché que se nos pone a los metaleros es que somos violentos pero lejos de incitar a la violencia, la música extrema puede ser una forma saludable de procesar la ira. Escuchar heavy metal suele coincidir con la excitación fisiológica del oyente y provocar un aumento de emociones positivas y catarsis (por eso los metaleros somos más felices y no andamos jodiendo a otros). Los que hemos ido a conciertos de grupos metaleros sabemos que es muy difícil que haya golpes o muertos como si lo es en bailes de rancho y con narco corridos o música folclórica donde casi siempre hay golpes, navajazos, machetazos y varios  muertitos. Otro cliché es que los metaleros somos satánicos y hacemos sacrificios con gallinas o murciélagos (lo de la gallina y Alice Cooper ya lo vimos en la parte tres y lo del murciélago de Ozzy es otra leyenda urbana, en realidad era de plástico y solo fue teatro) pero en lo general el metalero promedio es ateo o al menos no practicantes de religiones aunque cabe aclarar que existen varios grupos metaleros en religiones como la cristiana en donde no solo es un subgénero sino más bien toda una categoría conocida como "metal religioso" o "metal cristiano" y que abarca casi todos los subgéneros del metal secular tales como "unblack metal", "death metal cristiano", "Nu metal cristiano", "Metal progresivo cristiano", "power metal cristiano", etc. Otro cliché es que los metaleros somos bien borrachos y drogadictos y aunque casi todos los integrantes de las bandas metaleras iniciales y en particular las del "glam metal" eran super pachecos y con problemas muy serios respecto al consumo de diversas sustancias no suele ser así en la comunidad metalera en lo general. Una característica que llama la atención y que es muy peculiar es que los metaleros no suelen participar en procesos electorales y esto se entiende como consecuencia de la visión rebelde con relación al sistema y a la poca importancia que los metaleros le damos al futuro. Algo muy interesante de la comunidad metalera es que es una comunidad en la cual existe más variación de edades entre sus miembros ya que existen desde los metaleros "clásicos" que gustan de Black Sabbath, Led Zeppelin, Deep Purple, Judas Priest, pasando por metaleros más de la onda de AC/DC, Iron maiden, Bon Jovi, Poison, Quiet Riot, Slayer y siguiendo a los "nuevos metaleros" que les gusta Enforced, Imagine Dragons, Épica, baby metal, las Warning, Crypta, Riot city, necropolis, etc. así que en una tocada de metal te puedes encontrar a chavorrucos de 75 años hasta chavillos de 9 ó 10 años. Esto hace a la comunidad metalera una de las más unidas ya que el metalero encuentra sentido en el grupo, lo cual genera sentido de pertenencia y códigos comunes, aquí todos somos iguales, se comparte un lenguaje afín y se construye una memoria colectiva. En la comunidad metalera la identidad individual se fusiona con la del colectivo creando fuertes lazos de fidelidad y apoyo mutuo en momentos difíciles.  Y aunque históricamente ha sido un movimiento dominado por hombres, la participación femenina ha crecido exponencialmente en las últimas décadas. Hoy es común ver mujeres no solo como fans, sino como instrumentistas y vocalistas destacadas en subgéneros como el metal sinfónico, death y black metal. Además, la globalización ha permitido que el género se fusione con ritmos étnicos de Asia, Latinoamérica y Medio Oriente, enriqueciendo su propuesta artística.

Así, en resumen, podemos decir que el metalero promedio (tanto interprete como escucha) presenta una estructura psíquica que le permite ser clasificado con rasgos de su personalidad hacia una tendencia de baja autoestima, afabilidad/amabilidad, creatividad, introversión, rechazo a la autoridad, poco trabajador y con un desapego a la religiosidad. En conjunto, podríamos decir que el metalero ha denotado en los estudios ser un individuo retraído, abstracto, sobrio, despreocupado, inhibido, impresionable, confiable, imaginativo, astuto, apacible, crítico (por el rechazo a la autoridad), y dependiente. Además, posiblemente relajado descartando su tensión, aunque suele relacionarse con altos grados de ansiedad; probablemente es auto conflictivo si tomamos como referencia su baja autoestima, aunque podría no serlo si su introversión, emocionalidad y amabilidad lo llevan a sensaciones placenteras y de calma; y lo que ha costado situar es si es débil o dominante, pues no se ha encontrado aún una relación clara con sus características predominantes y sus derivados comportamentales en este factor.  

Para cerrar, podríamos asegurar que el metalero no es un sujeto de ningún modo común y corriente que únicamente gusta de un género musical contracultural ruidoso. Es un individuo que demuestra capacidad de comprender al menos parte de la complejidad de la vida social en la que se desenvuelve, distinguiendo lo que quiere y lo que no quiere de los mecanismos de reproducción del sistema de diferentes formas, y además, con agallas para enfrentarlo y expresar su inconformidad; algunas de esas características, valga decir, que son muy útiles para enfrentar esta posmodernidad globalizante, enajenante, individualizante, superficial y líquida.  

Sin lugar a dudas el heavy metal es un movimiento polisimbólico y evolutivo. Más que una simple preferencia musical, es un refugio para aquellos que buscan un sentido fuera de los ideales convencionales, ofreciendo un espacio de catarsis, creatividad y una comunidad solida basada en la autenticidad. El heavy metal claro que no es para todo el mundo y esta bien de la misma forma que la música regional o el jazz o la música electrónica tampoco lo son para alguien y el que uno se identifique como metalero no quiere decir que solo le guste escuchar metal, igual podemos disfrutar de otros géneros sin mayor problema. Como todo en la vida la clave es el respeto y sobre todo la congruencia (un metalero en realidad no sabe bailar cumbias).

En las siguientes entregas de los interludios iremos explorando cosas como el vocabulario metalero, algunos conciertos famosos, algunas anécdotas curiosas y algunas otras cosas que seguramente serán interesantes. Y la neta, si tienen chance si es padre tomar algunas clases de cumbias; ya saben, para cuando nos inviten a las bodas y no quedarnos sentados como suele pasar 😁.







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