jueves, 1 de noviembre de 2018

Fidel y yo



Se llamaba...La verdad nunca supe su nombre real, pero yo lo llamé Fidel y de cariño le decía "Fidelito". Empezó a ir a la casa por curiosidad de ver a mis cinco gatos y tratar de jugar o de pelear con ellos. Como todos mis gatos están esterilizados, el instinto de salir no lo tienen, pero si les da curiosidad ver a través del vidrio de la puerta que da a la calle y bueno, al ver a otro gato ahí afuera, es normal que quieran olerse y darse una que otra buena revolcada para estrechar los lazos de amistad.
Al principio "Fidel" me caía gordo ya que se orinaba en la puerta y en las paredes de la entrada de mi casa para según él "marcar su territorio". "Fidel" tenía sus dueños, pero a estos tipos no les importaba mucho la suerte del gatito y no lo dejaban meterse a su casa, por lo cual siempre estaba en la calle rondando y por las noches se peleaba con otros gatos y hacían mucho escándalo y los vecinos, que de por si son muy mamones, se quejaban en cuanto tenían la oportunidad. Por lo mismo de las peleas nocturnas muchas veces "Fidel" estaba mordido, lastimado o herido y fue así como por primera vez empecé a sentir lastima por él. Un día si llegó muy dañado de su ojo y se echó en la entrada como que esperando algo de ayuda así que busqué un poco de algodón y lo mojé con agua y salí a limpiarle su ojito lastimado. Con cuidado me acerqué ya que no me fuera a rasguñar, pero se dejó agarrar y cuando le empecé a limpiar el ojo si se me puso medio violento, pero al final solo me dio un rasguño no muy doloroso y logré limpiarle un poco su ojito. Se quedo lamiendo un ratito y después se fue así como si nada y eso quería decir que ya éramos amigos.
El nombre de "Fidel" salió porque eventualmente le empecé a poner algo de comida para gatos y él muy contento se acercaba, comía y se iba así que me acordé del incidente del expresidente Fox y Fidel Castro, el famoso "comes y te vas", y al parecer si le gustó porque ya cuando le hablaba si hacía caso y movía su cola y me maullaba.
El caso es que "Fidel" se hizo de fama en el clúster donde vivo y algunos otros vecinos también le ponían comida y otros lo odiaban porque les hacía desbarajustes y orinaba sus casas. A veces iba a pedir comida (¡sí, ya pedía de comer!) casi todos los días y había veces que se perdía y no iba en otros tantos, pero siempre a los cuatro o cinco días de "perdido" regresaba con más hambre o más lastimado o ambas cosas.
Y así pasaron ya dos o tres años y las cosas se hicieron normales entre "Fidel" y yo. La misma rutina, que a los gatos les encanta, y ya hasta mis gatos todas las tardes se ponían en la puerta para verlo llegar y pedir su comida, comer e irse. En una cierta forma, ya era parte de la familia. Pero hace más o menos como dos meses atrás, mi señora madre noto que "Fidel" estaba más lastimado de lo normal y tenía razón, estaba con su ojo izquierdo muy lastimado, tenía golpes en la espalda, mordidas en la cabeza y en las orejas y se veía muy cansado. Como siempre le pusimos comida y agua y con trabajos se acercó a comer un poco y se quedó echado afuera de la casa. Después de un rato se fue y regreso dos o tres veces más y luego dejo de ir.
Como a las dos semanas de no verlo, mi mamá me preguntó que si yo no lo había visto y le dije que no y también me quedé pensando que nunca había pasado tanto tiempo sin venir. Así pasaron los días y yo lo buscaba entre las otras casas que le daban de comer y no se veía y una vecina le comentó a mi mamá que tampoco lo habían visto en mucho tiempo. Cuando un gato está enfermo o moribundo es su instinto el que lo lleva a esconderse para no ser presa fácil de sus atacantes y busca un lugar alejado para recuperarse o morir.
Un día hace como dos semanas, salí al cine y regresé a casa ya un poco tarde por la noche. Mis gatos ya estaban encerrados en su cuarto y dormidos y pues entré, fui a la cocina, tomé un poco de agua y siempre antes de subirme a mi cuarto me asomaba a la entrada para ver si "Fidel" estaba afuera y quería comer. Como ya lo hago casi en automático, me asomé aun sabiendo que no estaría, pero cual fue mi sorpresa al ver que ahí estaba; me dio alegría y antes de salir subí al cuarto de los gatos para tomar algo de comida y dársela a "Fidelito". Salí y lo vi muy limpio, sin los golpes en la espalda ni las mordidas en la cabeza y su ojito ya mucho mejor que la última vez que lo había visto. Le pregunté que quien lo había bañado si era bien huraño y no se dejaba agarrar por nadie. Solo se me restregó en las piernas y eso es la señal de que quería que lo acariciara. Lo acaricié y efectivamente estaba muy limpio y hasta lo vi más gordito de lo normal. Le dejé su comida en el traste que tenía y lo volví a acariciar y se me volvió a restregar, así como dándome las gracias y ya me metí a mi casa. Al subir las escaleras vi cómo se iba sin comer y pensé que mañana la comida ya no estaría.
Eso fue hace dos semanas y la comida duró ahí afuera como tres o cuatro días. Mi mamá mejor la recogió y mis otros gatos se la comieron. Resulta que nadie ha visto a "Fidel" en más de dos meses. Solo yo.

No creo en fantasmas ni en cosas "sobrenaturales" pero sí creo en la gratitud y si "Fidelito" vino solo a despedirse de mí, me da mucho gusto saber que al menos pude ayudarlo y a hacer su paso por esta vida un poco menos difícil. Y creo que él sabía que yo era su amigo e hizo mi vida un poco más agradable y por si las dudas, todas las noches sigo asomándome a la entrada de mi casa con la esperanza de volver a ver a mi amigo "Fidel".

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