lunes, 23 de junio de 2014

Lunes

BY Ricardo Ayala No comments


Todos odiamos los lunes, menos ella.
La juventud hace tiempo se quedo atrás. Con cincuenta recién cumplidos y tres hijos ya bastante grandes se podría pensar que su vida se quedo en casa. Pero la vida es un camino que se recorre a diario, nuevo cada amanecer, llena de rutina pero con algunos chispazos que, si son los adecuados, pueden arder mas que el mismísimo infierno.
El marido hace tiempo que se fue de su corazón. Solo queda mantener esa imagen de familia bien, aunque ya nadie se la crea. A Ella no le importa. Aprendió a crear su propio mundo cuando la rutina y el cansancio de aquella vida que le habían prometido sería para siempre se desmorono con el devenir de los años. Las ilusiones son como las flores, hay que regarlas, cuidarlas, cobijarlas para que florezcan plenas. Sus ilusiones parecían ya perdidas pero la vida en ciertos momentos recuerda que debe de compensar daño con placer. Frió con cobijo. Desilusión con amor.
Ella abre como cualquier día su estética después de las once de la mañana y espera que los clientes lleguen. Las mujeres solicitan cortes de cabello, bases, tintes, luces y mil cosas especiales. Los hombres solo quieren tener el pelo corto. Los lunes son sosos y aburridos, nadie va por la mañana y ese día ella no quería abrir el negocio. Y solo se apareció él. Como cualquier cliente normal, le corto el pelo y pago y se fue. Pasaron los días y a principios del mes siguiente él volvió a ir. La misma rutina. Cortar, pagar, irse. Y el tiempo fue haciendo su intrincada magia y después de seis o siete veces comenzaron a platicar entre ellos. Para el año ya se saludaban con un beso en la mejilla y la platica se adentraba en terrenos mas íntimos. A él le gustaba ir los lunes porque decía que era el día mas aburrido de la semana y solo con ella borraba esa idea. Ella poco a poco fue descubriendo que abría los lunes solo para verlo a él.
Este lunes él llego algo diferente. Algo cambiado. Ella lo conocía muy bien después de tanto tiempo de cortarle el cabello y descubrir sus reacciones. Era sensible y no ajeno al dolor. Las cicatrices de viejos amores estaban a flor de piel, invisibles para él y para los demás pero no para ella, ya que reconocía en esas cicatrices ajenas las suyas propias. Y quiso probar un punto.
No buscaba promesas de amor eterno, ni sofisticados regalos; es más, ni siquiera le interesaba si en realidad era soltero como él decía o no. Ella lo quería para llenar los vacíos, para recuperar la sonrisa, para volver a creer. Se hicieron el amor ahí mismo. En el baño de la estética. Dos cuerpos tan necesitados de caricias y de besos. De la piel de otro cuerpo. Del sabor salado de otro sudor. Ahora la rutina fue distinta. cortar, coger, venirse, pagar por el corte e irse. Un lunes de cada mes, ella sale de su casa con una ilusión brillando en sus ojos y un lunes de cada mes, ella regresa a casa con la sonrisa de una ilusión cumplida.
Ella adora los Lunes.

lunes, 9 de junio de 2014

El señor Caos

BY Ricardo Ayala No comments


A veces pienso en ti. Me has hecho pensar en muchas cosas e imagino como poder mostrarte la verdad. Para ti, la verdad es algo muy subjetivo porque lo ves desde de tu punto de vista incompleto, viciado; en cambio, para mi, la verdad es tan clara como el alma de un bebé. Le dedico mucho tiempo a cosas intrascendentes, a observar patrones, a arreglar desviaciones y por eso te perdí de vista. Cuando volví a verte y el estado tan pobre en el que te encontré, tenía cosas mas urgentes por atender pero a veces pienso en ti. He trabajado en mi mente como ayudarte. He pasado tiempo simulando escenarios para cambiarte; no creas que no me importas. El hecho es que esperaba mas de ti.
Allá afuera existe una raza de seres que llevo tiempo observando. Su mundo no es tan cómodo como el tuyo, ni tiene las ventajas del tuyo, es más, ni siquiera durará lo que lleva el tuyo; y sin embargo, estas criaturas han hecho maravillas con lo que se les ha dado. Pronto encontrarán la forma de salir de su planeta natal y comenzarán a expandirse por las estrellas, sin violentar a nadie, sin devorar recursos y sin mas fin que buscar la eternidad. Me siento orgulloso por ellos pero a la vez triste porque a ti se te dio el mejor de los mundos, con las condiciones ideales, con la diversidad mas abundante y los recursos a manos llenas. Un planeta hermoso, en un lugar privilegiado del universo donde no habrá sobresaltos en millones de años. Y no has hecho nada digno. No tiene caso enumerar las infinita cantidad de errores que has cometido ni serviría de nada llamar a lo poco bueno que has logrado, no. La vida se trata de lograr equilibrio, de hacerte parte de algo mas grande y crecer juntos no de destruir y de exterminar. El universo que has observado y del que te has preguntado tanto esta en equilibrio porque las razas que lo habitan han sabido respetarse a si mismas y a su entorno. Y tú eres muy distinto.
No soy yo el juez que te juzga por tus pecados. Piensa que mas bien soy un solucionador de problemas. Cuando un bosque se extiende mas de lo que puede y debe, naturalmente se inicia un incendio para volverlo a su estado en donde funcionará mejor y traerá bienestar a su hábitat. Imagina que yo soy ese incendio y tu eres el bosque. La verdad que yo veo tan clara es que tu tiempo en esta tierra se acabo y no pudiste aprovecharlo.
Yo soy el Caos y últimamente he pensado mucho en ti.