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La era de los heroes

Cuando era niño soñaba con ser Spiderman. O Kalimán. O pertenecer a la pandilla de Zor y los invencibles. O la antorcha humana. Había tantas opciones y los héroes eran tan coloridos y diferentes que todos teníamos lugar. Mis amigos y yo leíamos historietas y "cuentos" y fantaseábamos con sus vidas secretas y lo que pasaría si a nosotros nos pasara algo parecido a lo les pasaba a ellos. Era bonito porque todo se formaba en nuestra imaginación y en las viñetas de nuestros "cuentos".
Y así fuimos creciendo y como la mayoría de los niños que se convierten en adolescentes y luego adultos, dejamos nuestros sueños y nuestra inocencia en algún lugar, agonizando y avergonzada. Kalimán desapareció al igual que Zor y los invencibles y por mucho tiempo abandone a Peter Parker y al edificio Baxter para dedicarme a resolver ecuaciones diferenciales y tratar de entender como besar a una mujer. Y luego un día como cualquiera, viendo la televisión, pasan un reportaje de un evento …
Entradas recientes

Tu amigo gay

Creo que siempre he sido algo así como tu amigo gay.

Salimos juntos a divertirnos.
Vamos al cine juntos.
Vamos a comer o a cenar juntos.
Vamos a tomar juntos.
Vamos de viaje juntos.
Nos regalamos cosas en nuestros cumpleaños.
Nos regalamos cosas en navidad.
Hasta pasamos un año nuevo juntos.
Has ligado a otro estando conmigo y no hubo ningún problema.
No te cuento mis deslices porque me da pena pero si lo hiciera creo que te pondrías feliz.
No hemos dormido juntos pero si lo hiciéramos solo seria eso, dormir.

Y pensar que al principio me encantabas, moría por ti. Pero el tiempo nos pone a todos en el lugar que nos corresponde. Y creo que siempre logro librarme del maldito gordo de cupido.

Soy como tu amigo gay pero sin serlo. Y Creo que salí ganando.

Itzel

Era el jardín principal, el mismo de siempre pero muy distinto a la vez. Era de noche y no había mucha gente pero la otrora pequeña plaza ahora era mucho mas grande. Las estrellas brillaban con un brillo intenso y se movían entre todos los que ahí estábamos. Pequeñas hadas giraban por el aire y se divertían a alta velocidad. Las tiendas que en el día tenían que existir ahora habían desaparecido y dieron paso a enormes vitrales de hermosos colores, caleidoscópicos y en constante movimiento.  Las jardineras estaban ahora pobladas de tulipanes de cientos de colores y las fuentes eran abrevadero de unicornios majestuosos, con cuernos dorados y ojos azules como zafiros. Todo era una fiesta psicodélica en la que los duendes, hadas, unicornios y personas eran felices y todos cantaban y bailaban con una música exquisita y seductora. Todos libres de falsas poses pero respetuosos de nuestras diferencias y amando lo que teníamos en común: la libertad de ser.
Y ahi estaba yo, visitante extraño d…

Día Zero

Estamos de vuelta. Quizás no será el mejor año este 2017 pero ya estamos aquí y no se puede salir de este juego. Somos luchadores, siempre lo hemos sido. Tal vez muchas veces apáticos y poco solidarios con los que nos rodean pero eso no es irreversible. Nuevos tiempos demandan nuevas estrategias, nuevas formas de hacer las cosas.
Hoy nos dicen que otra vez tenemos que "amarrarnos el cinturón" y eso es lo que no me gusta. ¿Porque siempre nosotros? ¿Hasta cuando les tocara a ellos? La respuesta es bastante sencilla y es: hasta que nosotros se los sigamos permitiendo. Pero no será robando y bloqueando carreteras que las cosas cambiarán. No será creyendo en los políticos de siempre y del pasado. No será viendo los toros desde el piso mas alejado de la plaza. Alguien alguna vez me contó esta pequeña historia:

"Para que nosotros podamos disfrutar de unos deliciosos huevos con jamón se necesita obviamente huevos y jamón. Los huevos provienen de la gallina y el jamón de un puer…

El concordia. Parte 1

Yo solía ser no creyente, Ateo pues. Mi vida siempre ha sido como la marea y nunca conocí algo que me estremeciera la piel. Hasta ese día.

La concordia era un lugar que cerraba en las mañanas. Los clientes frecuentes como yo ya eramos parte de una familia muy singular. El sitio no era muy grande que digamos. Tenía una barra muy elegante en madera barnizada y con grabados tallados a mano. El cantinero se llamaba "Jesús" y era de Veracruz. Yo le decía "el jarocho"; bueno, yo y casi todo el mundo. El a mi me decía "catrincito" aunque nunca le pregunte en realidad el porque de ese apodo. Como cualquier cliente de estos lugares, llegué ahí por una necesidad muy específica: olvidar la soledad. La gente piensa que las "casas de citas" son lugares morbosos y pecaminosos y tienen razón pero la verdad es que los verdaderos clientes vamos ahí por muchas cosas pero todos tenemos una en común y es la de no sentirnos solos. Puedes estar casado, con una parej…

Cupido y yo

La relación con mi cupido a lo largo de toda mi vida ha sido, digamos, "extraña". Y digo "mi cupido" porque pienso que todos tenemos uno distinto de los demás; algo asi como cada quien tiene su ángel de la guarda. Al principio pensaba que el cupido que me había tocado era medio pendejo pero con el pasar de los años he conocido gente a la que en verdad les tocaron cupidos extremadamente pendejos, así que creo que no puedo quejarme mucho de la pendejez de mi cupido. Creo que debe ser un requisito escencial ser pendejo para ser cupido, así como lo son ser ciego y ser gordo.
  Algo que debo de decir en favor de mi cupido es que siempre ha tenido buen gusto, cruel, pero buen gusto al fin y al cabo. Eso de que te enamores de mujeres que son como mínimo "casi imposibles" a "super imposibles" no esta nada padre. Y claro que algo que podría ayudar un poco sería el hecho de que yo fuera algo asi como un super galán pero la triste realidad es que no lo s…

El día de vuelta

Y por fin llego el día. El azul del cielo, las blancas nubes y la suave brisa predecían lo perfecto de nuestro encuentro. Después de tanto esperar.
  Te compré un ramo de las rosas mas rojas y olorosas de la florería. Me puse zapatos por primera vez desde el día de mi graduación de la ingeniería y los limpie y lustre hasta que brillarán mas que una estrella; no me siento muy cómodo pero a tí te gusta verme así. Era el día de vuelta, el día que volvería a verte.
  Pero nunca llegaste. Mire el calendario. Culpe al reloj. Maldecí al destino. De todas forma jamás te volví a ver. Algunas lágrimas brotaron de mis ojos y entendí que estaba bien. El frió no me era ajeno. Todo estaba en su lugar.
  Hay historias que tienen que contarse en el silencio, caminos que deben andarse en solitario, vidas que vivirse sin compañía. Esa es mi historia, mi camino, mi vida. A veces los anhelos tienen que volverse sueños imposibles y dejar de soñar es la mejor medicina. El amor no es para todos. La felici…